Cuidado con contactar con espíritus

En la primavera del año 2005, me dirigí a Londres para escapar de penas internas y así poderme entregar sin distracción alguna, a  entender el espiritismo desde otra óptica que no fuera sorte o el espiritismo cubano. Y para facilitar mi estancia, poseía cartas de presentación para personajes eminentes de la sociedad inglesa que estuvieran interesados en las revelaciones relacionadas con el mundo sobrenatural, entre ellos el papa de una muy buena amiga mía que diseñaba barcos de guerra para la corona, Sir Pherson, aunque el él vivía en Glasgow tenía el privilegio de viajar a londres todos los días en un jet privado. En realidad el no estaba tan motivado, pero su esposa e hijas si. Me pusieron en contacto con varios espiritistas reconocidos de la sociedad.

Visité a varios ellos, pero lo que encontré fue un gran fondo de indiferencia o de ligereza (eso sí con mucha cortesía). Y lo único que solicitaron de mí, fue que les mostrara algunos prodigios como si estuvieran tratando con un ilusionista me costó mucho pues mi Ingles es bastante malo, pero logré hacerme entender.

Lo que hizo que me descorazonara un poco, porque a decir verdad, lejos de estar dispuesto a iniciar a los demás en los misterios de la magia afrodescendiente, yo queria conocer más del espiritismo inglés, a mi siempre me da cierto temor hacia las posesiones y hacia las fatigas que esos rituales con llevan pero queria saber más. Y por otra parte, esta clase de ceremonias exige de un material dispendioso y difícil de reunir, yo iba a indagar del espiritismo no a trabajar el mayombe en el primer mundo.

Me decidí por lo tanto a sólo dedicarme al estudio del “Alto Espiritismo” durante mi estancia en Londres y no pensar más en los posibles clientes ingleses. Pero un día al volver a mi hotel, encontré una nota dirigida hacia mí. Esa nota contenía la mitad de una carta cortada transversalmente y en cuyo frente reconocí inmediatamente el carácter del sello de Salomón, y a su lado había un papel pequeño en el cual estaba escrito con lápiz:

–        “Mañana a las tres de la tarde, delante de la Abadía de Westminster, se os presentará la otra mitad de esta carta.”

Fui a esa singular cita y ahí encontré una carro estacionado en la plaza. Yo tenía, mi fragmento de la carta en la mano y un chófer se acercó respetuosamente y me hizo un signo de seguirlo y entonces abrió la portezuela del carro. Dentro de él había una señora vestida de negro, cuyo sombrero y rostro estaban cubiertos por un espeso velo. Me causo mucha suspicacia pues vengo de un país Donde el secuestro es pan de cada dia.

La señora me hizo señas de que subiera al carro, enseñándome la otra mitad de la carta que yo había recibido. Entonces la puerta se cerró y la carro se echó a andar, y habiéndose la señora levantado el velo, puede ver que me encontraba con una persona de edad, de cejas grises y unos ojos extremadamente negros y vivos de una extraña fijeza.

« Señor en español perfecto (me dijo con un acento inglés muy pronunciado) una amiga de Sir B*** L***, que lo ha visto, sabe que anda solicitando conocer de espíritus, experiencias paranormales y que pero le han.rechazado  a satisfacer esa curiosidad. Quizá no poseas las cosas necesarias, en cambio yo voy a mostrarle un gabinete mágico(consultorio) completo, pero solicito de ud, ante todo el más inviolable secreto, ya que yo sé que la ley del secreto es rigurosa entre los ocultistas. Y si no me hace esa promesa, por su honor daré la orden para que lo conduzcan de vuelta a su hotel. »

Hice la promesa que se me exigía y soy fiel a ella no diciendo ni el nombre, ni la jerarquía social, ni el domicilio de esa señora, en quien reconocí inmediatamente a una conocedora de las artes ocultas.

Posteriormente tuvimos muy largas y amplias conversaciones, durante las cuales ella insistió siempre en la necesidad de prácticas para completar la iniciación. Me enseño una colección de trajes y de instrumentos mágicos y también me prestó algunos libros raros de que yo buscaba y lo mejor estaban en español.  Luego me solicitó intentar en su casa la experiencia de una invocación completa, para la cual me preparé durante 5 días observando escrupulosamente las prácticas indicadas.

Mi preparación había terminado el 24 de julio y el objetivo del ritual era de invocar al fantasma del divino Apolonius (Apolonio de Tiana) para interrogarle sobre dos misterios que nos interesaba conocer: uno me concernía a mí exclusivamente y el otro le interesaba a la dama en cuestión.

Inicialmente ella tenía contemplado asistir al ritual de invocación, acompañada de una persona de confianza, pero a la última hora esa persona tuvo miedo y se desistió, y como el ternario o la unidad son rigurosamente requeridos para los ritos mágicos, me dejó que cumpliera el ritual solo.

El consultorio preparado para la invocación se encontraba situado en una torreta de una casa inglesa, y dentro del gabinete se habían dispuesto cuatro espejos cóncavos a los lados de una especie de altar cuya parte superior estaba formada de mármol blanco y a su alrededor había una cadena de hierro imantado, algo así como una nganga de blancos ingleses.

Sobre el mármol estaba grabado el signo del pentagrama en dorado, y el mismo signo también estaba trazado en diversos colores, sobre una piel blanca de cordero completamente nueva que se encontraba extendida bajo el altar.

En el centro del altar había un sahumerio de cobre con carbón de madera de émula y de laurel, mientras que otro sahumerio se encontraba colocado delante de mí sobre un trípode.

Yo estaba vestido con una túnica blanca, muy parecida al alba de los sacerdotes católicos, pero más amplia y más larga, y llevaba sobre la cabeza una corona de hojas de verbena entrelazadas por una cadenilla de oro. Y en una mano tenía una espada( yo entendí que era como una especie de bastón de muerto), mientras que en la otra mano tenía el texto del ritual.

Entonces encendí los dos fuegos con las sustancias preparadas y requeridas, y comencé a pronunciar las invocaciones del ritual.

El humo se extendió y las flamas hacían vacilar los objetos que ellas iluminaban y después se apagaron. El humo se elevaba blanco y lento sobre el altar de mármol y me pareció sentir una sacudida, como si fuera un temblor de tierra. Mi corazón latía intensamente y los oídos me titilaban.

Volví a echar algunas ramas y perfumes en los sahumerios, y cuando la llama se elevó, vi claramente delante del altar, una figura de hombre de tamaño mayor a lo natural, pero que pronto se comenzó a descompone y borrar.

Volví a comenzar las invocaciones y fui a colocarme en un círculo que había previamente trazado entre el altar y el trípode. Entonces vi aclararse poco a poco el fondo del espejo que se encontraba en frente de mí (detrás del altar) y una forma blancuzca se dibujó en él, agrandándose poco a poco y pareciendo acercarse cada vez más.

Cerrando los ojos lo llamé tres veces:

   –  “¡Apolonius!  ¡Apolonius!  ¡Apolonius!

Y cuando los abrí, un hombre se hallaba frente a mí, envuelto por completo en una especie de sudario que me pareció ser más bien gris que blanco. Su rostro era delgado, triste y sin barba (lo que no correspondía precisamente con la imagen que yo tenía de Apolonio).

En ese momento experimenté una sensación de frío extraordinario y cuando abrí la boca para intentar hablarle a la entidad, me fue imposible articular algún sonido. Puse entonces la mano sobre el signo del pentagrama y dirigí hacia él la punta de la espada, ordenándole mentalmente al espectro,por ese signo, de no espantarme y de obedecerme.

Entonces la forma se hizo más difusa y desapareció de repente, pero le ordené que volviera y en ese instante sentí pasar cerca de mí como un soplo y también sentí que algo me había tocado la mano con la que sostenía la espada, haciendo con ello que inmediatamente el brazo se me entumeciera hasta el hombro.

Creí comprender que esa espada ofendía al espíritu y por consiguiente la clavé por la punta dentro del círculo, cerca de mí.

La figura humana reapareció inmediatamente, pero entonces sentí un desfallecimiento repentino comenzarsea apoderar de mí y una debilidad cada vez más grande extenderse por todos mis miembros.  Di dos pasos para sentarme y en cuanto me senté, caí en una especie de profundo sopor, acompañado de sueños de los que no me quedaron al despertarme, más que un recuerdo confuso y vago.

Tuve durante muchos días, el brazo adolorido. Y la figura no me habló, pero las preguntas que quería hacerle, parece que se habían resuelto por sí mismas en mi mente.

A la pregunta de la señora, una voz interior respondió dentro de mí: “muerto” (se trataba de un hombre de quien ella quería tener noticias). En cuanto a mí, yo quería saber si el acercamiento y el perdón serían posibles entre dos personas en las que yo pensaba, y el mismo eco interior respondió también implacablemente: “¡Muertas!”

ANÁLISIS DE MI EXPERIENCIA

Menciono aquí los hechos tal y como han sucedido. No se los impongo a la fe de nadie. Y el efecto de esta experiencia tuvo en mí algo extraño, algo inexplicable. Yo no era ya el mismo hombre, algo del otro mundo había pasado por mí; no estaba ni alegre, ni triste, pero comencé a experimentar un encanto particular por la muerte, sin sentir no obstante, ningún intento de recurrir al suicidio.

Analicé cuidadosamente lo que experimenté, y a pesar de una repugnancia nerviosa muy vivamente sentida en mi interior, reiteré dos veces más el experimento (sólo que con el intervalo de algunos días).

El relato de los fenómenos que se produjeron entonces difiere muy poco del que les acabo de contar, y no los menciono para no hacer demasiado extensa mi narración. Pero el resultado de estas invocaciones fue para mí la revelación que si los secretos espiritistas fueran conocidos por todo el mundo, cambiarían en poco tiempo las bases y las leyes de todas las sociedades modernas.

(Cambiarían positivamente en el sentido que los humanos se darían cuenta de manera masiva que existen los planos sutiles y hay seres que viven en ellos, y que la vida prosigue después de la muerte. Pero también sería nefasto porque todo el mundo se pondría a hacer ese tipo de experimentos que precipitarían a las entidades nocivas del astral en el plano físico.

Y es que la entidad que se me apareció, obviamente no era el alma de Apolonio de Tiana, ya que este hace mucho tiempo que ya ascendió a otro olanoy probablemente incluso ya hasta volvió a reencarnar. Pero en cambió si muy seguramente era una entidad del astral que buscaba alimentarse de mi energíade y vitalidad.

Y es que deben de saber que los espíritus desencarnados, y también los elementarios cuando son despertados, son conscientes que al haberse separado de su tríada superior, ya no reciben la energía del Espíritu divino y por lo tanto para poder seguir existiendo, tienen que vampirizar la energía a los humanos que se encuentran en la Tierra. Y la forma más fácil de hacerlo es por medio de esos encuentros, en donde además pueden tomar la forma que les plazca y así confundir a los invocadores. Es una de las razones porque el espiritismo de Sorte o el culto de María Lionza es suceptible a estos fenómenos. Y  es una de las razones porque muchos practicantes de esta forma de Espiritismo viven en la pobreza y miseria.

Lo que además confirmo por lo que senti una debilidad extrema que me hizo desfallecer y mi cuerpo me imploraba por medio de esa sensación de repugnancia nerviosa, de no volver a recomenzar ese ritual. Nada más que de necio seguí haciéndolo.

La Naturaleza es muy inteligente y si pone actualmente una frontera entre el plano físico y el plano astral, es para la propia protección de los hombres, ya que los maestros de sabiduría explican que la razón por la que los humanos tienen por el momento sus facultades ocultas dormidas, es porque la inmensa mayoría de ellos todavía no están listos para tener un contacto directo con el astral sin acabar muy dañados en su salud y en su evolución.

 

¿Me hará esta experiencia concluir que realmente he invocado, visto y palpado al gran Apolonio de Tiana?

No estoy ni bastante alucinado para creerlo, ni soy tan poco serio para afirmarlo. Considero más bien que fue el efecto de las preparaciones, de los perfumes, de los espejos, de los pentáculos, etc. Ya que todo eso es una verdadera embriaguez de la imaginación que debe obrar vivamente sobre una persona que es impresionable y nerviosa.

Sin embargo no logro explicar por qué leyes fisiológicas pude verlo y palparlo. Simplemente afirmo que lo vi y lo toqué, y que lo hice clara y distintamente sin que fueran sueños. Y esto para mí es suficiente para creer en la eficacia real de las ceremonias mágicas.

Pero también concluí que la práctica de estas ceremonias es nociva e incluso peligrosa para la salud (tanto moral, como física). Y que yo no resistiría a semejantes rituales, si estos se hicieran habituales.

(Además que no crean que la conexión con esa entidad nociva del astral es puntual, y que nada más dura mientras que dura el encuentro y que luego vuelve a desaparecer. Porque así no funciona el asunto, ya que con el primer encuentro se crea un pequeño lazo energético sutil, y con cada nuevo encuentro este lazo se fortalece haciendo que con el tiempo, la entidad nociva pueda vampirizar la energía de la persona desde la distancia (ya sin necesidad de acercarse a ella) y también pueda influenciarla para que esa persona efectúe actividades perniciosas que la mantengan atada a la entidad astral. Esto ocurre mucho en el mayombe , cuando las personas no canalizan o son iniciadas sin conocimiento generan un lazo nocivo con el nfumbi.

En otras palabras: sutilmente esa entidad nociva del astral va esclavizando a ese humano que la invoca y la persona ni siquiera se da cuenta que cada vez tiene menos control de su vida y de su persona.

La dama de edad de la que les he hablado y de la que después tuve razones para quejarme, sería una prueba de ello, porque a pesar de sus negaciones, yo no dudo que ella tuviera la costumbre de practicar la nigromancia y la goecia.

Y los daños en su personalidad eran obvios, ya que a veces disparataba por completo, mientras que otras veces se entregaba a insensatas cóleras de las que apenas ella misma podía determinar la causa.

(O sea que esa señora ya estaba bastante poseída por las entidades nocivas del astral. Lo que además de chuparle la vida, también la va a perjudicar bastante en su evolución divina, y en las siguientes reencarnaciones le va a costar mucho trabajo poderse liberar. Pero nadie la obligó a meterse en ese problema. Ella misma se lo buscó.)

Después de esto, me fui de Londres a Tenerife sin haberla vuelto a ver, pero cumpliré fielmente el compromiso que contraje con ella de no revelar a nadie nada que pueda darla a conocer o poner en la pista de quién es, para así evitar que la perjudiquen (más de lo que ya está) sus prácticas a las cuales se entrega sin duda a espaldas de su familia, y la cual ha de ser por lo que supongo, bastante numerosa y ha de ocupar una posición muy respetable en la sociedadlondinense.

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Hay invocaciones de inteligencia, invocaciones de amor e invocaciones de odio, pero nada prueba que los espíritus abandonen las esferas superiores para conversar y entretenerse con nosotros, y lo contrario es más probable: que seamos nosotros quienes evocamos los recuerdos que ellos han dejado en la luz astral, la cual es el receptáculo común del magnetismo universal.

Estás entidades son las que mueven  las mesas y responde a las preguntas por medio de golpes dados en las paredes durante las verdaderas sesiones espiritistas.

Y en cualquiera de los casos es muy malo contactar espíritus, porque en el primer caso, al entrar en comunicación con el alma desdichada que se encuentra errando en el astral, la van a atorar aún más en el astral debido a esos lazos energéticos que se crean al efectuar el contacto.

Pero sobre todo le van a atizar tremendamente a esa pobre alma su deseo de regresar a la Tierra, pero como ya no tiene un cuerpo físico, entonces esa persona fallecida va a tratar de agarrarse de un ser vivo, lo cual le va a provocar un karma muy pesado. Y eso puede volverse el inicio de todo un hundimiento que se prolongará por muchas reencarnaciones.

Y es por eso que los maestros de sabiduría y guías espirituales insisten tanto que no hay que tratar de hacer contacto con sus seres queridos fallecidos por medio de médiums (y aún menos por medio de rituales mágicos) ya que van a perjudicarlos mucho.

Ahora bien, estas comunicaciones son bastante raras y en el 80% de las veces, esas comunicaciones con el astral no se hacen con almas en pena, sino con diversas entidades nocivas que solo les interesa vampirizar la energía de quien se deje, y para ello se van a hacer pasar por la persona con la que se quieren comunicar (indio Guaicaipuro, Negro Felipe, INCLUSO PERROS DE PRENDA Y CABALLOS DE SANTO , para así poder crear ese lazo energético que les permitirá a esas entidades nocivas tenerlos a ustedes cada vez más sometidos a ellas.

Acaso has visto a un montador de santo ¿bien económicamente? Has visto un espiritista de Sorte con abundancia y salud? Viven en sitios lúgubres y deprimidos, incluso en cuba Pinar del río está lleno de grandes ratas que alimentan almas que no son sus Nkisis.

Ahora mi intención no es darle un verdad absoluta, pero mi percepción y experiencia me indica que no es sano para las personas contactar entidades…así que aprende a diferenciar bien entre Invocación y Evocación.

Dios te bendiga.

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