Soy santero ¡pero me escondo!

Muchas veces cuando me llaman para consulta los “clientes”,me preguntan si va  estar otra persona o si los vecinos se darán cuenta de que ha venido ha visitar  un santero o brujo. En verdad me da mucha risa pues mis vecinos me conocen desde niño y para lo que sus hijos era normal jugar  bicicleta, para mi era buscar hierbas, fumar tabaco etc.

También conozco de religiosos que ya estando como aleyos incluso de yawoses, se esconden de vestirse de blanco..jaja, dicen: yo me visto de blanco pero en mi casa…para que nadie se de cuenta.

Si tienen collares jamás se los ponen “para que no se los vean” y a los pulsos le montan encima cuanta bisuteria o relojes existan para evitar ser detectados,…jaja. Y asi, he visto cada cosa. Reciben guerreros,y mi pobre padre elegua, pasa por estar tapado con un sin número de inventos, encerrado, escondido y más.

Siempre me pregunto: si al hacer esto no están aceptando la premisa o concepto generalizado de que “anda en algo malo”,que es “brujería”,¿será que si piensan así y  creen que esta religión  se basa en la oscuridad  y no en la luz?

¿Será que no tienen el convencimiento necesario para defender nuestros rituales, sabiendo que no nos anima el dañar a nadie.?

Y peor aún, hay quienes han recuperado la salud, la estabilidad y una pila de cosas más y esconden sus creencias y prácticas de la religión afrocubana.

Me pregunto…¿qué dirán los santos? ¿Los muertos y demás?Les aconsejo abures que así como las monjas no ocultan sus hábitos ,no se escondan, aunque sé que el hábito no hace el monje.

Si tienen sus santos no los escondan por temor, aunque sé que a veces no es conveniente que nuestros enemigos sepan con que es que nos defendemos de ellos. Si ha entrado en esta fé, no recurran a sus normas  sólo por emergencia,¿para qué?

Me incomodan los religiosos que andan vestidos de blanco, con collares y tabaco en mano, por la calle, y hablando yoruba o lucumí, impresionando a la gente…pero me da mas  pesar los religiosos que sólo por el qué dirán los demás, se ocultan ante los ojos de todos los que le rodean, aceptando con esta conducta que “que la santería no es tan buena nada!”.

Amen su religión, defienda sus principios…y no se esconda, no vaya a ser que de repente, su ángel de la guarda no los encuentre un día.

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