LA ROGACION DE VIENTRE

Hace mucho tiempo una mujer  acudio a mí con una gran preocupación, ella estaba embarazada y su bebé estaba en riesgo de muerte. Su cuerpo por alguna misteriosa razón había dejado de producir el líquido amniótico y el médico había hecho todo lo posible, sin embargo, la situación era precaria.
Marie (nombre ficticio) sabía que yo era Santero, aunque no era un creyente, ella era una madre dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger a su criatura por nacer. Tímidamente se me acercó y me pidió hablar en privado. Al confiar en mí su situación, yo acepté ayudar bajo dos condiciones, primero que obtuviésemos las bendiciones de Oshún para proceder y la segunda que trajera a su madre cuando yo fuera a llevar a cabo la ceremonia.
Era un viernes en la tarde cuando ella vino a mi casa trayendo consigo una calabaza, coco, velas, miel, efún, orí y otras cosas que le había pedido trajera. Su madre había venido con ella como solicitado. Les ofrecí algo de beber y nos sentamos a la mesa en mi cocina para hablar un poco mientras yo preparaba la Rogación de Vientre para Marie. Ellas siguieron cada movimiento de mis manos con gran curiosidad y cuando terminé la preparación les pide que tuvieran fe y dejaran a un lado todas las ideas preconcebidas acerca de lo que pensaban era la santería.
Entramos  a mi santuario y sus ojos se abrieron de tamaño enormemente. Me di cuenta que ambas damas habían dejado a un lado sus temores y estaban cautivadas admirando los colores y los olores dulces, y, por último, admirando las soperas donde se depositan los orishas. Coloqué una silla para la madre de Marie en un lado de la habitación y me arrodillé a su lado. Finalmente compartí con ella la razón por la cual le había invitado a presenciar un ritual ajeno a sus creencias espirituales. Para mí no era importante cuál fuera su fe, ella era la madre de Marie, y mi instinto me dijo que nada podía interponerse en el camino de las oraciones de un círculo de madres: Oshún, Marie, su madre y yo
Después de obtener una lectura perfecta de Oshún, un eye ife, rogué a este orisha maravilloso mi SANTO ANGEL DE LA GUARDA que guiara y bendijera mis manos para proteger la vida del bebé de Marie. Comenzé el proceso y vertí en el mismo toda mi energía, mientras que la madre de Marie desde su esquina comenzó a pronunciar con pasión e intensidad una letanía de oraciones en español. Invoqué el poder de Oshún y todas las madres de nuestra religión, de mi propia madre, y de las que formaban parte del círculo creado con un solo propósito, salvar una vida.
Pronto el ritual había concluido. Marie quería pagar mucho dinero, pero lo dije que simplemente con un derecho simbolico serían suficiente y que podría dejarlos al pie de Oshún. Ya estaban por irse cuando la madre de Marie y yo oímos el tenue llanto de un bebé en la habitación, bueno más bien procedía del vientre de Marie. Nos miramos  con mutuo asombro y sonreímos. He oído hablar de niños que lloran en el vientre materno, niños benditos con dones espirituales. Antes de irse le pedí a Marie que al pasar del tiempo trajera a su bebé a mi altar para recibir bendiciones ya que esta criatura sería especial para los espíritus y los Orishas. Yo no tenía dudas que su pequeña vida prosperaría.
En la mañana del lunes, Marie fue a ver al médico. Cuando llegó a la casa, estaba radiante de felicidad. El médico dijo que en el fin de semana su cuerpo había reaccionado y su líquido amniótico, una vez más estaba en un nivel aceptable. No tenía ninguna explicación para lo que había sucedido, ni tampoco ella le comentó sobre el ritual. Yo, por mi parte no podía esperar para ir donde Oshún y llenarla con oraciones de agradecimiento.
Desde entonces he hecho este ritual con finalidades distintas para muchas otras mujeres. Este ritual se hace para proteger a las mujeres de cirugías, para bendecir a los bebés y facilitar el parto, o, simplemente para dar fuerza a la matriz, el centro del poder de una mujer ya sea que se pueda concebir o no.
La Rogación de Vientre no es como muchos oloshas quisieran hacer creer, un gran secreto. Incluso he visto algunas oloshas regañar aleyos para ‘saber demasiado’ acerca de una rogación. La realidad es que una persona puede saber de un ritual, pero eso no le da a la persona la facultad y el ashé para poder hacerlo con la misma gracia y la fuerza que sólo el orisha puede infundir a través de las manos de su olosha. No veo nada malo en conversar sobre este tema, yo no estoy explicando cómo hacerlo o revelando ningún tipo de técnicas reservadas para el conocimiento y ejecución de los oloshas. Tampoco abogo para que un aleyo lleve a cabo este proceso. Simplemente comparto la belleza del mismo, mi experiencia y la importancia del poder de la fe.
¡Maferefún Oshún!

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