Contagiate de felicidad

Muchas veces creemos “EN” mundos mejores para nuestras vidas, pero también encontramos disculpas para no crearlos.
Siempre hay una “excusa” para no actuar. Quienes viven argumentando razones para no hacer algo, ni siquiera se atreven a plantearse metas reducidas, pues temen fracasar en el solo intento.
Las excusas son como esos pensamientos apagados que, con relativa frecuencia, llegan a nuestra mente. Son ideas planas, obsoletas y, sobre todo, demasiado ligeras como para hacernos mover un solo dedo.
El éxito llega cuando se hacen las cosas.
Si quiere triunfar, no espere a que el mundo mejor que tanto anhela llegue solo ‘porque sí’ a su encuentro. Los demás no le van a colgar una medalla en su pecho si no da resultados positivos.
Vaya hacia sus metas pagando la cuota que se debe dar para conseguirlas de una manera honrada.
El éxito consiste en un deseo vehemente de triunfar, en una actividad constante y positiva; y de manera especial, en saber aguardar para que a su debido tiempo sucedan las cosas. No basta con desear que se pueda llegar lejos, cuando nisiquiera nos levantamos a caminar.
Así que haga de una lo que la vida le está pidiendo.

¡CONTÁGIESE!
La felicidad, como la gripe, es un estado que se transmite; entonces generemos una epidemia.

Que la bendición de Oloddumare llegué a cada rincón de éste mundo!

Dios te bendiga

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