ES DETERMINANTE PARA VIVIR LA BUENA FORTUNA: ¿UN BUEN SIGNO O UN BUEN ORI (CABEZA)?

Después de muchísimas experiencias, y después de muchos análisis del cuerpo literario de ifá, en mi consideración, las dos cosas serían lo óptimo (un buen signo y una buena cabeza), pero como en la vida nada es perfecto a nivel general – descontando las excepciones- esto puede que suceda en muy menor escala.

EL HABER ESCOGIDO EN EL CIELO UN BUEN ORI PARECE SER LO DETERMINANTE

El concepto de Ori (dios personal simbólicamente representado por la cabeza) es el comando de la voluntad y de la vida de las personas. Ori, el dios personal del individuo, es también el registro del destino de las personas.

Para entender mejor esta abstracción, es importante recapitular la existencia de tres categorías reflejadas en el cuerpo literario de Ifá: Ori Ode (la cabeza externa) que guarda nuestros, pensamientos, patrones, conceptos y motores de acción; Ori inu (el alma interna y destino) representado en el ombligo de las personas y Ori Sonsó ( nuestra prolongación espiritual en el cielo).

De acuerdo al odu o signo de ifá “ogbe iyonu”, si Ori ode (cabeza externa) pelea con el Ori inu (destino representado en el ombligo), la persona, aunque tenga potencialmente un buen destino, podría no llegar a alcanzarío. Por eso, se requiere una constante alineación a través de los rituales establecidos para esto.

Lo anterior, ya es una razón más que suficiente para que una persona con un buen signo pueda echar a perder su buena fortuna destinada por un comportamiento incorrecto (entiéndase comportamiento como carácter, racionalidad, inteligencia, aprendizaje).

Para completar lo anterior, es valido recordar que nosotros, como prescribe el odu Ogbe di, cuando vamos a renacer, antes de bajar a la tierra, nos arrodillamos frente a Olodumare en el cielo para programar qué deseamos hacer en la próxima vida, acto denominado akunleya. Se dice en este Odu y en Ogbe iyonu que Olodumare siempre accede a nuestras peticiones. Es posible que hayamos escogido un destino maravilloso y esto quizás se ve reflejado en buenos signos.

En cambio, el siguiente paso de nuestra bajada es escoger nuestro Ori, ofrecido por el Orisa Ajala (divinidad constructora de las cabezas u Ori). Véase Ori como el plasma espiritual que representa la cabeza.

En el odu Ogbe iyonu, se cuentan ciertos pataki (lo importante) o explicaciones de Odu (signo de ifá) que dicen que si la persona no pagó una buena recompensa Ajalá o hizo ebo en el cielo (sacrificio), puede que no recibiera o escogiera una buena cabeza ofertada por esta deidad y que podría recibir un Ori quizá muy bonito, pero conciertos defectos o completamente defectuoso.

Por esta razón, el odu de la persona puede ser maravilloso, pero si escogió un Ori defectuoso por “default” en la recompensa o ebo (sacrificio), entonces tendrá que hacer esfuerzos importantes de rectificación terrenal, mediante ciertas liturgias para componer su situación y alcanzar la buena fortuna destinada.

CONOCEMOS MUCHOS CASOS DE PERSONAS CON ODU DIFICILES QUE SON PROSPEROS Y TAMBIÉN CONOCEMOS LO CONTRARIO.

Conocemos personas con odu (signo de ifá) muy difíciles que, en cambio, viven la prosperidad de diferentes maneras. Estas personas han tenido que pasar muchísimos avatares en la vida, pero en cambio, eso los ha hecho más luchadores, más fuertes, más retadores, más perseverantes.

Para aumentar la comprensión de este tema, es bueno aclarar lo siguiente. Si usted analiza el cuerpo literario de ifá, todos los signos, aun cuando sean llamados “buenos”, tienen una la parte negativa (osobo, ibi) representada en la muerte, enfermedades, obstáculos, pobreza, dificultades que se reflejan en sus adivinos o en los avatares de los Orisas e Irunmoles presentes en el mismo. Pero también, todos tienen, la parte positiva (iré) que refleja larga vida, prosperidad, familia, etc. Lo que ocurre es que los signos difíciles, en su balance energético espiritual tienen un peso muy importante de aspectos negativos: ejemplos, Obara Ika, Obara Otururpon, Otura iwori, Otura Ofun, ika yekun, etc, etc, por citar solo algunos. En el caso anterior, el haber escogido un buen Orí podría a ayudar a sortear y encontrar caminos muy prósperos, no sin experimentar luchas tenaces en la vida. Si a estas personas, le hubiese tocado haber escogido una mala cabeza con un odu de este tipo, entonces habría que hacer grandísimos esfuerzos personales y rituales para sortear la vida que le esperaría.

Como es lógico, alguien podría decir y preguntar: Bueno, si las personas, naturalmente, siempre escogerían un buen destino con Olodumare, ¿cómo es posible que venga con un signo dificil?.

No es una respuesta fácil porque a veces los esefa (poemas de ifa) o pataki (significa lo importante y son reflejados como historias) no son ensimismos explícitos para ciertas cosas muy concretas y se requiere el análisis en su conjunto de odu (signos de ifa) para comprender fenómenos generales.

Escoger un signo difícil puede depender de muchos factores: comportamientos de vidas anteriores, cadena ancestral, influencias de divinidades complicadas como esu, elenini, etc, nacer en familia disfuncionales, etc. En mis análisis, he llegado a entender (lo cual es hipotético) que en nuestras peticiones a Olodumare (quien si recordamos siempre accede a lo que deseamos) a nadie se le ocurría decir: “quiero ser pobre”… “quiero morir temprano”….

Habría que agregar también que escoger nuestro destino puede ser una cosa y el odu con que bajamos puede venir después y puede venir viciado por factores negativos mencionados.

Olodumare nos concede el deseo y nosotros tenemos que encargarnos de lograrlo con la ayuda de la religión y con nuestra propia ayuda.

Entonces, es determinante escoger una buena cabeza, porque podremos tener un signo difícil o bueno, pero si nuestra cabeza en la vida terrenal pelea con el destino: el mal carácter se conflictúa con nuestras potencialidades, entonces las cosas no van a ir bien.

Por otro lado, encontramos el ejemplo contrario: muy buenos odu (signos de ifá) que reflejan buenas peticiones en el cielo y las personas no alcanzan esas potencialidades en la vida, ya sea por lo mismo del mal carácter o del mal comportamiento vs sus potencialidades. Por eso, la cabeza es determinante.

En esto le doy la razón al hermano Octavio, Osa Logbe, quien en una ocasión expresó más o menos así en un foro, que posiblemente el hecho de que las personas tuvieran odu difíciles

los hacia luchar más y obtener caminos prósperos frente a otros muchos que tuvieran odu con mayor balance hacia la prosperidad.

Luego, la conclusión es que el Ori, la cabeza, el carácter, el comportamiento, la voluntad y la perseverancia de las personas es determinante. Por alguna razón, se dice que Orunmila puede mejorar los destinos; yo entiendo más que puede mejorar nuestro comportamiento porque la programación está dada. También se dice que puede mejorar la sendas de nuestros destino, lo cual es muy cierto. No obstante hay que tomar en cuenta los aprendizajes históricos. En la vida muchos han escrito que “el hombre hace su propio destino” y esta actitud es razonable si entendemos que Ori es la divinidad personal más importante, por encima de Orisa.

¿COMO PODEMOS ENTONCES ARREGLAR UNA MALA CABEZA U ORI DEFECTUOSO?

Tema también difícil. El proverbio Popular repite que dios dice “Ayúdate que yo te ayudare”.

Ifá, la adivinación de Ifá y de Orisa, son los llamados a indicar qué debemos hacer litúrgicamente y qué debemos hacer en lo personal.

UNA NOTA NECESARIA

Habrá quien se cuestione temas o conceptos de lo que aquí explicamos, pero en este mundo inmenso del cuerpo literario de Ifá, de los inconmensurables conocimientos acumulados de Ifá y Orisa, la reflexión, el análisis es determinante y las aplicaciones maniqueistas u ortodoxas no deben ser lo predominante.

Nadie tiene la verdad absoluta cuando relaciona los mensajes de ifá y los interpreta; nadie ha ido al cielo para justificar verdades, pero si analizamos y buscamos descubrir cada vez más la información de ifá, encontraremos progresivamente más verdades necesarias para que la humanidad viva mejor.

Ah la academia, el análisis científico es una cosa necesaria y real y la religión y su historiografía y su comprensión es otra y esta por delante de la academia.

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