Ìyábọraje en crisis

Por: Wagner Barreto B, MSc.
Aladé Jinmí
El vocablo Religión viene del latín “religare” que significa poner al hombre en contacto con Dios. Las religiones surgen desde el momento mismo en que el hombre trató de explicar ciertos fenómenos naturales como el fuego, las tormentas, la fecundidad y la muerte, por ejemplo, relacionando esto con la idea de la presencia de un ser todopoderoso que recibió el nombre de Dios, Yahvé, Jehová, Brama, Sang Ti, Alá, Olòdúmàré, etcétera, de acuerdo al contexto geográfico y social en donde dicha idea fue desarrollada.

Las diferentes religiones que existen en la actualidad son entonces el resultado de las distintas creencias, necesidades y búsquedas que han acompañado a los hombres desde el instante mismo de su aparición en el planeta, y la escogencia de una Religión, depende directamente de la capacidad que tiene la misma para satisfacer las necesidades de salud, afecto, paz, espiritualidad y aspectos éticos y filosóficos que trae el individuo que la practica.
La religión Ayoba o Yoruba o Santería, aunque no es una religión tradicional, tampoco es un Culto, ya que la misma posee una estructura propia, dogmas, filosofía, modus operando (técnicas y ceremonias), lugares de veneración y modus vivendi (ejercicio o práctica), basados en la adoración a un Dios único, Olòdúmàré, y en el servicio a espiritualidades (Orişas) que dependen directa y exclusivamente de la Deidad.
Al igual que la gran mayoría de las religiones del mundo, la misma tiene ciertos requerimientos previos que se le revelan al neófito antes de su iniciación y que presuponen estructuras, dogmas y alcances ceremoniales.
Para entender la ética Yoruba, es necesario saber cómo el mito cuenta el proceso del destino en el momento en que el individuo viene a la Tierra. Para los Yorubas, según el Odú Babá Irosun Meěji : “no hay quien venga al mundo sin su propio tiempo”.
Cuando la energía de un Odú desciende a la Tierra para un iniciado, las advertencias – que no siempre son prohibitivas – son las condiciones que la persona escogió en el Cielo para su plan de vida en este plano (destino).
Ìyábọ es la palabra yoruba que se emplea para designar al recién iniciado en el complejo camino de la adoración a Dios y del culto a los Orişas. El Ìyábọraje, o período en el cual el practicante de nuestra Religión está de Ìyábọ, dura doce meses y unos días que dependen del Orişa al cual su cabeza fue consagrada o del linaje o Casa de Santo al cual pertenece. Este lapso está regido por una serie de normas que, en el caso de la Regla de Osha Afrocubana, fueron establecidas en el Concilio de 1904, celebrado en la ciudad de Regla, Cuba cuando los mayores de ésta Religión entendieron que era necesario reagrupar las diferentes creencias yorubas que estaban esparcidas en todo el territorio cubano.
Como estas normas forman parte del proceso religioso escogido, las mismas son inherentes a las condiciones que en el Cielo seleccionó el neófito para su plan de vida o destino (Odú Babá Irosun Meěji) y el hecho de pasarlas por alto ú omitirlas, constituye una ruptura con el esquema tradicional organizativo y ceremonial de nuestra Religión. Hemos visto, en los últimos años aquí en el país e inclusive en Cuba, cómo las reglas y normas del Ìyábọraje han sido adulteradas y quebrantadas una y otra vez por Ìyábọses y mayores complacientes. El mantener la cortina del Igbodun (cuarto ceremonial) levantada después de las 6 pm; el uso de celulares, televisores e, inclusive, laptops dentro del Igbodun por parte de los Îyábọses; el empleo de la manga corta antes de los tres meses; descubrirse la cabeza antes de la ceremonia establecida para ello; el no llevar el color blanco en la vestimenta diaria; el no usar el chal; el empleo de pantalones y ropa reveladora por parte de las Ìyábọses; el uso de maquillaje, perfumes, adornos y prendas; el obviar o no hacer caso de las advertencias y prohibiciones establecidas en el Itá por los diferentes Odús que lo conforman; el permanecer hasta altas horas de la noche en la calle; visitar a otros Iworos sin la respectiva representación de sus mayores; el ingerir bebidas alcohólicas; asistir a bailes y a espectáculos públicos; tomarse fotografías; no saludar a los mayores durante las ceremonias religiosas y fuera de ellas; la actitud grosera y despectiva que emplean cuando un mayor les indica una falta que están cometiendo; asistir a tambores consagrados sin haber sido presentados delante de Añá; ir y bañarse en la playa o en el río o en la piscina; fumar durante los siete días que Ìyábọ permanece en el Igbodun; emplear un lenguaje soez en su comunicación diaria o esporádica; consultar al oráculo durante el Ìyábọraje; no llevar los atributos religiosos (iddé, pulseras, collares); andar sin medias; emplear sus Orişas sin haber concluido su año de Ìyábọraje; participar en ceremonias religiosas sin haber concluido el Ìyábọraje; recibir el “Cuarto de Santo” sin haber concluido el Îyábọraje, etcétera, son tan solo una muestra de las continuas faltas que vivencian los Ìyábọses en nuestros tiempos.
Ya no se ve al Ìyábọ caminando por la sombra acompañado por su mayor. Ya el Ìyábọ no representa al estado de pureza espiritual conseguido en el Igbodun durante la ceremonia de iniciación. El Ìyábọ ha dejado de ser el orgullo de sus mayores y se ha convertido en uno más del montón.
Ante tal asiduidad o frecuencia de las faltas y omisiones cometidas contra la Regla de Osha, nos preguntamos ¿hacia dónde va nuestra Religión?.. Es por eso menester señalar aquí algunas de las normas que un iniciado debe contemplar durante su año de Ìyábọraje:
1.- Durante el período de un año, el Ìyábọ debe vestir de blanco salvo en ocasiones que lo ameriten y con el permiso expreso del Orişa Tutelar y de sus mayores. Dichos permisos pueden ser motivados por razón del oficio o profesión que ejerce el Ìyábọ, que lo obliga a emplear indumentarias o vestimentas distintas a las contempladas en el Ìyábọraje.
2.- No debe dar la mano.
3.- No tomar nada directamente de la mano de otra persona.
4.- No acudir a lugares concurridos (cines, fiestas, tiendas, estadiums, espectáculos, etc.).
5.- No frecuentar enfermos en Clínicas ni Hospitales a menos que los mismos sean parientes directos (padre, madre, hijos, etc.).
6.- No ir a velorios, funerarias ni cementerios a menos que el difunto pertenezca a su parentela inmediata y directa, o sea alguno de sus mayores religiosos.
7.- No ingerir bebidas alcohólicas o espirituosas.
8.- No ingerir alimentos prohibidos en su Itá.
9.- No mojarse con agua de lluvia, ni exponerse al sol ni al sereno.
10.- El Ìyábọ deberá comer en el suelo sentado sobre una estera durante los tres primeros meses de su año de Ìyábọraje.
11.- Ìyábọ no va a ninguna actividad religiosa si no está acompañado de sus mayores.
12.- Ìyábọ no debe bailar. Bailará solamente en fiestas religiosas si ya ha sido presentado ante Añá.
13.- Debe saludar a todos los Olóshas presentes, ya que esto es beneficioso para el Ìyábọ y es señal de respeto hacia los mayores.
14.- Por ningún motivo deberá emplear un lenguaje soez en su comunicación con las demás personas.
15.- Cuando Ìyábọ sale a la calle debe regresar a su casa antes de la caída del sol.
16.- Nunca deberá visitar cárceles.
17.- Ìyábọ no consulta a los oráculos durante el año de Ìyábọraje, a menos que sea absolutamente necesario y esto bajo la anuencia de su mayor.
18.- No puede bañarse en el mar, lagos, ríos ni piscinas durante ese año.
19.- Ìyábọ usará exclusivamente la cuchara, el plato y el jarro o vaso que se le asignó en su iniciación. Si sale de su casa debe llevarlos consigo.
20.- No puede mirarse al espejo durante los tres primeros meses del Ìyábọraje.
21.- Nunca dormirá desnudo.
22.- No se tomará fotografías ni películas.
23.- No empleará perfumes.
24.- La Ìyábọ no deberá maquillarse ni pintarse las uñas.
25.- Deberán emplear zapatos cerrados, nunca sandalias ni zapatos sin talón.
26.- Las prendas de ropa que usa el Ìyábọ no pueden ser transparentes o con brocados. No llevan flecos ni piedras o perlas de adorno.
27.- Ìyábọ no usa blusas ni camisas sin mangas.
28.- No usar joyas de ninguna índole. Ìyábọ solo usa los atributos de su Santo (Iddé, manillas, collares).
29.- Debe usar sus manillas y collares durante todo el año excepto para dormir.
30.- Debe usar medias durante todo el año, inclusive para dormir.
31.- La Ìyábọ no usa pantalones.
32.- Los Orişas del Ìyábọ no se adornan ni se ponen de manifiesto durante el año de Ìyábọraje.
Durante el año de noviciado al iniciado no se le llama por su nombre sino se le dice ” Ìyábọ”. Sólo después de cumplir el primer año de Osha, este reanuda su vida normal, teniendo en cuenta los consejos de Itá.
El sacerdote de Osha tiene de por vida ciertos compromisos con sus Orişas y sus mayores:
Obligaciones con los Orishas:

a. Pedirles la bendición todos los días al levantarse.
b. Atenderlos. Limpiarlos para el cumpleaños de Osha y para el final deaño.
c. Nunca abandonar a sus Orishas. El sacerdote de Osha vive donde vivan sus Orishas.
d. Consultar todo con sus Orishas. Por ejemplo, si va a oficiar en ceremonias de Osha, tomar un paso decisivo en su vida cotidiana o religiosa, etc.

Obligaciones con los Mayores:
a.- Llevar un plato, dos cocos, dos velas y un derecho el día de su cumpleaños de Osha o los días del cumpleaños de Osha de cada uno de sus mayores.
b.- Cuando el sacerdote de Osha hace su primer Santo, le corresponde a su mayor ser quien dirija la ceremonia de iniciación y asistirlo en sus preparativos.
c.- Cada vez que el sacerdote de Osha hace un Santo y su mayor está presente, le corresponde al mayor cortar la trenza respectiva.
d.- Cada vez que el Olosha vaya a iniciar a una persona, debe llevarla al pie del Orisha Tutelar de sus mayores para darles cuenta de lo que se va a hacer.
e.- Velar siempre por los mayores como lo hacemos con nuestros padres, ayudándolos en todo lo que esté a nuestro alcance.
f.- Ayudar en las actividades religiosas de sus mayores. También se presta ayuda a los hermanos de Osha, mayores o menores, ya que los mismos son parte de la familia religiosa.
Después de la consagración de iniciación, el Îyábọ y el Olosha, tienen que cumplir con ciertos pasos reglamentarios:
1.- Hacer el ebó de los tres meses o Ebó Meta, ya que con ello podría.
i. Ponerle ofrendas a sus Orishas.
ii. Poner a sus Orishas de manifiesto el día de su cumpleaños.
iii. Recibir el “Cuarto de Santo”.
iv. Oficiar en ceremonias de Osha.
2.- Recibir el “Cuarto de santo”, después de haber cumplido su año de Ìyábọraje.
3.- Presentarse al Añá (Tambor), para poder participar en otros tambores y tener derecho a las Honras.
4.- Tocarle Añá al Orisha Tutelar de su mayor, ya que no podrá tocarle a su Orisha Tutelar mientras no cumpla con este requisito.
El objetivo central de este artículo es llamar la atención de toda la comunidad religiosa Yoruba, sobre la seria distorsión de algunos de los valores que nos legaron todas aquellas personas que, desarraigadas por la violencia de su propia tierra, fueron establecidos también bajo las leyes de la violencia, en un nuevo ambiente totalmente diferente al que ellos estaban acostumbrados, por lo que su propiedad más preciosa, su sabiduría, tuvo que ser modificada y adaptada al nuevo hábitat. Estas personas, guerreros, reyes, reinas, princesas, aldeanos comunes, sacerdotes, herboristas, etcétera, nos legaron su sabiduría, sus creencias y sus corazones. ¿Por qué, entonces, no practicamos nuestra Religión tal cual lo hicieron ellos, con orgullo y con fe?
Si este artículo llega a sus conciencias y les hace reflexionar, habremos logrado la meta propuesta, a la vez que contribuido en el hacer mejores Awòlorişas.
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